Parece que la filosofía de Papa, ahora, es jugar para el equipo, y de esta manera, su juego se hace más valioso. En los dos primeros partidos oficiales de Vélez por la Copa Libertadores de América, ida y vuelta ante Danubio, recibió la pelota dentro del área y en vez de perfilarse y buscar su gol, buscó asistir a un compañero mejor posicionado.
En el primer partido, en Liniers, recibió solo por la izquierda, se saco la marca de encima y se la tocó a Mauro Zárate que definió cerca del punto penal.
En el segundo partido, en Uruguay, Zárate perdió la pelota entrando al área y Papa la encontró de rebote y se la tocó a Lucas Castromán, quien convirtió el uno a cero con un potente zurdazo.
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