jueves, 15 de marzo de 2007

Volvió la alegría vieja

Un Vélez que pudo capitalizar las situaciones que creó, superó 3 a 0 con goles de Castromán y Escudero -en dos ocasiones- al último campeón de la Copa y renovó las ilusiones.
En la previa, era el partido más duro que podía enfrentar este equipo. El actual campeón de la Copa Libertadores y del Mundial de Clubes llegaba a Liniers, y eligió no poner desde el arranque a su máxima estrella: Alexandre Pato.
Pero los planes cambiaron para el equipo gaúcho. En el primer tiempo, Vélez pudo desequilibrar con las individualidades de Mauro Zárate, gol de Lucas Castromán; y Damián Escudero, gol propio. Con un 2 a 0 parcial se fueron a los vestuarios, y para el complemento, el DT visitante sacó, tarde pero seguro, el as que tenía bajo la manga. La máxima promesa del fútbol brasileño, con el once en la espalda y unos botines amarillo patito no pudo hacer nada de nada.
En el segundo tiempo Vélez jugó mejor. Eso no quiere decir que jugo muy bien. Jugo bien, si. Pero por momento sigue sin ideas. Da miedo, a veces, ver como tenemos la pelota y no podemos hacer nada con ella. Pero eso, según el DT, se tiene que resolver con el desequilibrio de sus jugadores. Y así fue, principalmente por Escudero, y también por Mauro, Lucas y Ocampo. El segundo tiempo no estuvo de más porque llegó el gol del Pichi, y de esta manera liquidó algo que ya estaba liquidado.
Con esta importantísima victoria Vélez vuelve a soñar en grande, como en los primeros partidos de la Era Lavolpe.
Foto | fotobaires.com.ar

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